La distancia expresiva

Amor, lejanía, indecisión, tremendismo en minucia, amigos y familiares que se van, el hogar que se desintegra, el cuerpo que vive una vida y la desvive a la vez : el ser humano es en su más profundo altruismo también egoísta, hay siempre la base del yo que lo vive todo, lo graba todo, lo recuerda y lo reformula todo, a su manera y en el idioma que más le va…

el reto de todo contacto humano, cerebral-emocional-social, es que no sólo hay distancia física y distancia metafísica, hay también la distancia expresiva, que hace que las mismas palabras que uno elige para expresar la verdad pueden esconderla, y eso aunque se apliquen con la pura intención de dar “toda la verdad” y más…

nos perdemos, nos perdemos todos en el juego de lenguaje, en el desafortunado enfrentamiento entre la intención y el significado, exagerado por la imperfección del medio y por las idiosincracias de la mente humana, que lo inventó y lo aplica…

nos perdemos buscando La Solución, la verdad, el proyecto mesiánico, el armamento que más vale, y atacamos buscando probar esos armamentos, y arranca ahí la carrera, y nos ponemmos a defender en serio, olvidando por conveniencia que la provocación fue sólo una prueba…

es común en estos momentos, por lo menos en Barcelona, pero diría en Europa en general, la idea de que el cinismo, si se aplica en moderación, más que una excusa para abusar de la gente, es una vía directa a “la verdad” esencial de las cosas :

conduce, esta convención entre cómplices esquivos al pensamiento serio, o al auto-análisis, a la absoluta certeza de que “yo”, su yo particular, siente las cosas porque son “la verdad”, mientras los demás, al expresar sus sentimientos, son “infantiles” y egoístas…

he dicho que “muddling through” es el zeitgeist, pero se podría decir que el proyecto colectivo, radicado en cada uno a su vez, disperso y fragmentado, porque de eso se trata, es el narcisismo perdonado, siempre en busca de lo último que lo exculpe de cualquier obligación humana…

nos perdemos en críticas a los demás y en juicios de valores sobre la capacidad, la capacidad orgánica inclusa, de que puedan ser sensibles, humanos, altruistas o interesarse en el nivel más básico :

el resultado es que cada uno se aleja a puñetazos relativistas de los demás y todos se quedan con la idea de que el cinismo es lo más listo que hay, pero no es así, tenemos muy literalmente que tomar en cuenta que no es siempre ni malicia ni desprecio ni indicio de la validez del cinismo que haya falta de claridad o de comprensión; tenemos cada uno parte del tejido de murmullos que somos entre todos, y entre cada uno, hay espacios no hilvanados, vacíos y encrucijadas donde las vías de comunicación se tocan pero no se funden en una, no se trenzan ni realmente tienen intención de ser una sola verdad…

comprender que esa distancia existe, que no es ni culpa de nadie ni un fallo en la superficie del universo, que no significa ni tontería ni falta de intensidad en la vida de los demás, que no es necesariamente muestra de una falta de esfuerzo, no de por sí, es comenzar a entender nuestro papel en la comunicación, y comenzar a saber qué es poner un esfuerzo, qué es abrirse, ser tolerante, intentar aprender, y hasta qué punto nuestro propio discurso pueda ser relevante o influir en la vida de los demás…

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